LOS CABALLOS ANDALUCES: ORÍGENES 

Probablemente la actual raza andaluza es una de las más antiguas y puras que existen en el mundo. Juntamente con sus hermanos de sangre – los lusitanos, los cortesanos y los alter reales- la raza andaluza era representada en los dibujos de las cuevas de los íberos. Todas las razas que hemos citado antes evolucionan de un tipo de caballo primitivo que era común en toda la Iberia, es el caballo Soraya.

Iberia era conocida y famosa gracias a la cría de caballos; en aquel momento era una provincia romana. Allí traían caballos de razas árabes, berberiscas y asiáticas. Pero muchos siglos antes de esto en la Península Ibérica solo se criaban caballos españoles.

El actual caballo andaluz tiene un grado de importancia alto en el mundo, influenció en muchas otras razas como las americanas o europeas y tiene un notable valor en España.

Durante la época que abarca desde el siglo XV hasta el siglo XVIII fue la mejor etapa de cría de estos caballos, pero sin embargo para obtener más altura y peso se decidió utilizar sementales más grandes y pesados. Este hecho no produjo el efecto que se esperaba, al contrario, las cualidades que tanto admiraban de esta raza empeoraron.

Durante las guerras peninsulares, las campañas de Napoleón y sus oficiales se han llevado casi todos los mejores caballos andaluces que quedaban y por eso la raza pasó por un período en peligro de extinción. Por suerte, los monjes de Jerez y Sevilla que criaban caballos de esta raza desde el siglo XV, recogieron los mejores ejemplares que quedaban para que la raza pudiera seguir existiendo.

Actualmente esta raza se usa para espectáculos de alta escuela, paseos o para la doma clásica. Los andaluces son caballos que tienen mucha belleza: crines y colas largas, cuello ancho y mucha fuerza. De carácter son muy nobles.

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